viernes, 11 de abril de 2014

"Pues ni modos, Elsa" (2a. parte)


Esta es la segunda parte de la historia de Elsa Simón Ortega, directora de la Asociación Civil Por la Superación de la Mujer, que hoy día presta servicios de información acerca de violencia intrafamiliar y abuso; otorga a quienes se lo solicitan ayuda sicológica, médica y legal e incluso, cuentan con un refugio para aquellas personas cuya vida está en peligro dentro del seno familiar.
Atender una actividad de ese tamaño es complicado puesto que Por la Superación de la Mujer no es como otro tipo de refugios que puede encontrarse en el país, según explica Elsa Simón, la diferencia radica en que se cuenta con el trabajo que realizan como asociación civil proporcionando cursos a mujeres líderes de colonias y diversos sectores para que sean ellas las que den a conocer a otras mujeres los tipos de violencia que hay.
La misma asociación, proporciona asesoría a las mujeres que lo requieren acerca de la violencia de que son víctimas, los derechos que tienen las mujeres y los niños, asesoría legal a quienes sufren una violación etcétera.
Otra cosa que los diferencia es el hecho de que otorgan atención a las mujeres y familias sin importar su nacionalidad. De hecho, ha sido a raíz del trabajo de Simón Ortega que se realizaron campañas para otorgar documentación legal (actas de nacimiento) a hijos de padres extranjeros que fueron concebidos y dados a luz en nuestro país.
Y, finalmente, está el trabajo que se hace en el refugio cuya ubicación es mantenida en la más absoluta discreción pues en él se alberga a familias enteras cuyas vidas se encuentran en peligro por la violencia con que son tratados por los jefes de familia.
Cientos de mujeres y niños han sido salvados a través de estos apoyos que proporcionan en Por la Superación de la Mujer A.C. Tal como lo cita uno de los pequeños que estuvo en el albergue, cuya historia forma parte de la compilación de narraciones “Cómo vencer a los ogros” patrocinada por una empresa de cosméticos: “cuando llegamos al refugio me sentí tranquilo, cita, porque sabía que ahí mi papá ya no nos iba a golpear”.
Historias conmovedoras, vidas que han cambiado y niños que se salvan de situaciones terribles pueden ser una gran compensación para salvar los escollos que ponen aquellos que no entienden la labor de otros y sólo se dedican a criticar esperando un beneficio propio.
Así, Elsa Simón ha tenido que batallar con quienes creen que por ser la directora de una Asociación Civil de ayuda, ella debería ser pobre o vivir al día. No es así, como ella misma acepta: “Siempre ha vivido bien y siempre he ganado mucho dinero”.
Claro, que no por ello va a dejar sus ahorros en la persecución de su sueño de lograr dar voz a quienes no la tienen. Por la Superación de la Mujer, a estas alturas, es autosostenible, gracias a las alianzas que han realizado como por ejemplo: ser parte de la Red Nacional de Refugios; presentar proyectos a la Secretaría de Salud, pedir apoyos a distintas secretarías, a empresarios que conocen de su labor e incluso, el año pasado fueron beneficiados por el redondeo de una cadena de tiendas de autoservicio.
“Es difícil, dice Elsa, mantener los gastos del refugio pues se les da comida, vestido, calzado y hasta el tinte, todo es de calidad. No les damos ropa usada y la comida se compra en un buen lugar. La cosa es que estamos tratando que mejoren su autoestima y eso incluye darles calidad”
Como cualquier figura pública, Elsa Simón Ortega, ha sido duramente criticada por quienes afirman que se enriqueció a raíz de la asociación civil, claro, eso lo dicen sin haberse tomado la molestia de investigar acerca de lo que dicen.
Afortunadamente, las críticas sin sentido no son motivo suficiente para que Elsa deje de lado su labor que ha beneficiado a tantas mujeres y niños. Hoy, es invitada a foros nacionales e internacionales por su conocimiento sobre la problemática de las mujeres migrantes y la violencia, lo que sin duda le da validez y reconocimiento a la labor que realiza.
Será que para acabar una buena acción hace falta mucho o, simplemente que “Dios es maravilloso conmigo”, como Elsa lo acepta.
Los servicios de “Por la Superación de la Mujer, A.C.” son gratuitos, disponibles las 24 horas del día los 365 días del año. Si eres víctima de violencia o conoces a alguien que necesite ayuda, no dudes en sugerirle acudir a esta asociación. Los teléfonos son: 628 37 59; Cel. 962 622 50 08. Las oficinas de atención se encuentran ubicadas en Av. Niños Héroes, manz. 15, casa 35. Fraccionamiento La Antorcha III.


martes, 8 de abril de 2014

"Pues ni modos, Elsa" (1a parte)

 “Infancia es destino”, con esta frase Sigmund Freud, intentaba expresar que todos en la edad adulta actuamos muchas veces bajo un condicionamiento adquirido en la etapa infantil. Es tal que hay quien se empeña toda la vida en hacer las cosas perfectamente para impresionar al padre, mujeres que aceptan ser golpeadas porque en su hogar las cosas fueron así. Madres que no son cariñosas pues nunca recibieron cariño y no saben cómo dárselo a sus hijos, etc.
Freud no conoció a Elsa Simón Ortega, pero si lo hubiera hecho, seguro se habría reforzado su teoría. Hija de un padre alcohólico, prepotente y golpeador, y una madre sumisa que soportaba los malos tratos como parte de “la cruz” que debía llevar, Elsa es una mujer que nada ha detenido, pero que, además hace por otras lo que no pudo hacer por su madre: convencerla de dejar al hombre que le destroza el cuerpo y la vida con cada golpe.
Echada a la calle a los 14 años por su padre, en medio de la madrugada, Elsa se refugió en casa de una vecina, a la mañana siguiente llegó a su casa y le dijo a su madre lo que muchas veces le había repetido ya:
--Mamá, vámonos, vámonos lejos.
--¿Y qué voy a hacer contigo y tus tres hermanos?, le respondió su madre, temerosa del destino que le depararía el futuro sola allá por los años 50, ser mujer no era fácil.
--Pero yo me tengo que ir, mi padre me echó tú lo viste, ¿qué hago mamá, me vas a dejar sola?
--Pues ni modos Elsa.
Pero para Elsa había modos y muchos. Con sólo tres vestidos y un par de zapatos, abordó en su natal Mapastepec el tren mixto que la traería a Tapachula, aquí fue recibida por un tío suyo que era pastor en la Iglesia Nazareno Primera, ubicada en ese entonces a un costado de la asegurada.
Comenzó a trabajar como empleada doméstica y se empeñó en seguir estudiando aunque muchos le preguntaban ¿para qué?  Pronto se dio el primer tope su sueño de ser secretaria quedó por los suelos cuando le dijeron que necesitaba el certificado de primaria.
Pero como cuando hay voluntad las dificultades ni se notan, ella acabó estudiando para modista.
La vida pasa rápido cuando se la cuentan a uno y así Elsa, pasó de ser una jovencita de 14 años en Tapachula sin estudios ni nada, a empleada de DICONSA, donde trabajó durante 17 años y obtuvo una jugosa compensación cuando fue liquidada que le permitió adquirir una concesión refresquera.
Allende la vida se divorció dos veces, teniendo tres hijos conoció por fin a quien sería su pareja por 18 años y que sólo se apartó de su lado cuando hubo que decidir entre su vida o la asociación que actualmente Elsa dirige.
Exitosa en el ámbito económico, estable en su vida marital y con tres hijos, la ambición de esta mujer no quedaba satisfecha, algo la movía: ayudar a otros, evitar que más niños tuvieran que vivir lo que ella vivió.
--Yo empiezo en Huixtla –narra con orgullo. – En donde había sido el periódico “El informador”, el presidente municipal en ese entonces, Carlos Martínez me apoyó y abrí una casa hogar para niños de la calle. Ahí comencé a escuchar sus historias y con pocos detalles diferentes, casi todos tenían una vida similar a la mía.
El éxito en la también llamada “ciudad de la Piedra”, le hizo creer que en Tapachula, por ser una ciudad grande, tendría mayor apoyo. Así que en el año 2000, Elsa Simón Ortega logra su mayor anhelo: constituirse en una Asociación Civil para apoyar mujeres.
--Al escuchar las historias de los niños me di cuenta de que estábamos mal enfocados, era importante rescatarlos, pero más importante era llegar a la raíz: las madres. Es por eso que la A.C. se enfoca en apoyar a las mujeres que viven violencia intrafamiliar, que tienen hijos y no saben a dónde ir. Y el trabajo con las migrantes fue algo de casualidad, se me ocurrió ya estando ante el notario público pues consideré que por ser frontera, podría ser de utilidad.
La idea no sólo ha sido de utilidad, actualmente “Superación de la mujer” A.C. atiende a un 80% de mujeres migrantes y un 20% de apoyo a mexicanas.
--Yo no tenía idea del asunto de la migración y cuando comenzamos a recibir gente y apoyarlas, me di cuenta de la magnitud de este problema.

Mañana seguiremos con la segunda parte de la titánica labor que desarrolla Elsa Simón Ortega al frente de “Superación de la mujer” A.C.